365 Tao #50, 20 de Agosto 2011: Interacción
Interacción
Hacemos real la vida
Por los pensamientos que proyectamos.
El panorama del mundo objetivo no tiene significado hasta que interactuamos con él. Por ejemplo, si hay una roca ante la que pasamos día tras día pero que no notamos, entonces esa roca no tiene significado para nosotros. Si decidimos hacer de esa roca un objeto votivo y le rezamos por décadas, entonces esa roca se vuelve bastante importante. Para un forastero que no suscribe al significado asignado a la roca, continuará siendo sólo una roca. En todos los casos, la roca era sólo una roca. Fue sólo la interacción humana la que creó su significado.
Es un error asumir que el significado que le damos a algo es tan concreto y tangible como el objeto mismo. No deberíamos confundir los dos. Por ejemplo, nuestra casa puede ser preciosa para nosotros, pero nuestro sentido de preciosidad no tiene nada que ver con la construcción -viene de los valores y recuerdos que asociamos con ella. Si perdemos nuestra casa, debemos recordar que es lo que sentimos por ella, no sólo la construcción misma, la que determina nuestra pérdida.
Como toda percepción de la realidad es subjetiva, algunas escuelas de pensamiento sugieren que por lo tanto deberíamos ver todo como irreal. Por contraste, los seguidores del Tao mantienen que aún así debemos interactuar con el mundo. Si no tomamos la iniciativa y trabajamos con este fenómeno de proyectar significado y recibir sus ecos, caemos en un estado de letargo, y el mundo no existirá para nosotros en absoluto. Mientras recordemos que el significado que le atribuimos a los objetos es subjetivo, evitaremos las equivocaciones.
Hacemos real la vida
Por los pensamientos que proyectamos.
El panorama del mundo objetivo no tiene significado hasta que interactuamos con él. Por ejemplo, si hay una roca ante la que pasamos día tras día pero que no notamos, entonces esa roca no tiene significado para nosotros. Si decidimos hacer de esa roca un objeto votivo y le rezamos por décadas, entonces esa roca se vuelve bastante importante. Para un forastero que no suscribe al significado asignado a la roca, continuará siendo sólo una roca. En todos los casos, la roca era sólo una roca. Fue sólo la interacción humana la que creó su significado.
Es un error asumir que el significado que le damos a algo es tan concreto y tangible como el objeto mismo. No deberíamos confundir los dos. Por ejemplo, nuestra casa puede ser preciosa para nosotros, pero nuestro sentido de preciosidad no tiene nada que ver con la construcción -viene de los valores y recuerdos que asociamos con ella. Si perdemos nuestra casa, debemos recordar que es lo que sentimos por ella, no sólo la construcción misma, la que determina nuestra pérdida.
Como toda percepción de la realidad es subjetiva, algunas escuelas de pensamiento sugieren que por lo tanto deberíamos ver todo como irreal. Por contraste, los seguidores del Tao mantienen que aún así debemos interactuar con el mundo. Si no tomamos la iniciativa y trabajamos con este fenómeno de proyectar significado y recibir sus ecos, caemos en un estado de letargo, y el mundo no existirá para nosotros en absoluto. Mientras recordemos que el significado que le atribuimos a los objetos es subjetivo, evitaremos las equivocaciones.
La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #232, Etiquetas
Comentarios
Natan
Hoy, reanudo ese sueño desde otro lado. Mi amor por el diseño estaba en mí, no en ese negocio. Ahora interactúo con mi nueva máquina de coser.
Alex R.
Tod@s creemos haber perdido "cosas" a lo largo del camino, cuando en realidad hemos ganado mucho. Como decia una de las meditaciones, debemos subir a la montaña para ver y tener mejor visión de las cosas. A veces perdemos lo que más nos "interesa" y volvemos a intentarlo una y otra vez, y siempre lo perdemos. Seguro que no era para nosotros. Entonces deberíamos intentarlo con otra cosa.
Natan
Es muy cierto lo que plantean. Creo que el sentido de esta meditación es sobre todo el darse cuenta de que el significado que le damos a las cosas es personal, subjetivo. Si queremos entendernos realmente con otra persona debemos recordad que no ve lo mismo que nosotros, que nosotros no vemos lo que ve. Si lo recordamos, podemos al menos intentar ver algo distinto, podemos intentar ver lo que el otro ve.
Un abrazo
Karin