365 Tao #12, 13 de Julio 2010: Dar Forma
Dar Forma
Una alfarera en la rueda.
Desde el centrar a la vasija terminada,
La forma aumenta mientras las opciones disminuyen;
La suavidad se torna dureza.
Cuando la alfarera comienza a moldear una vasija, toma un poco de arcilla, forma una tosca esfera, y la arroja a la giratoria rueda de alfarería. Puede caer descentrada, y debe comenzar a moldearla cuidadosamente hasta que sea un suave cilindro. Entonces trabaja la arcilla, estirándola y comprimiéndola mientras gira. Primero es una torre, luego parece un hongo rechoncho. Sólo después de hacerla subir y bajar muchas veces, aprieta lentamente la arcilla que gira hasta que sus paredes se levantan de la rueda. No puede seguir por mucho tiempo, pues la arcilla comienza a “cansarse” y se hunde. Ella le da la forma que imagina, y la deja a un lado. Al día siguiente, la arcilla estará dura como cuero, y puede darla vuelta para formar la base. Puede tallar alguna decoración en la superficie. Eventualmente, el cuenco será horneado, y entonces la única opción son los colores a aplicar; no se le puede cambiar la forma.
Así es como formamos todas las situaciones en nuestras vidas. Debemos darles una forma tentativa y lanzarlas al centro de nuestras vidas. Debemos estirar y comprimir, probando la naturaleza de las cosas. Mientras vamos formándola situación, debemos estar conscientes de qué forma queremos que tomen las cosas. Mientras más cerca esté algo de completarse, más concluyente y definitivo se vuelve. Nos van quedando menos opciones, hasta que lo que queda es el impacto total de nuestra creación. Belleza o fealdad, utilidad o fracaso, vienen del proceso de dar forma.
La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #194, Inquisitivo
Una alfarera en la rueda.
Desde el centrar a la vasija terminada,
La forma aumenta mientras las opciones disminuyen;
La suavidad se torna dureza.
Cuando la alfarera comienza a moldear una vasija, toma un poco de arcilla, forma una tosca esfera, y la arroja a la giratoria rueda de alfarería. Puede caer descentrada, y debe comenzar a moldearla cuidadosamente hasta que sea un suave cilindro. Entonces trabaja la arcilla, estirándola y comprimiéndola mientras gira. Primero es una torre, luego parece un hongo rechoncho. Sólo después de hacerla subir y bajar muchas veces, aprieta lentamente la arcilla que gira hasta que sus paredes se levantan de la rueda. No puede seguir por mucho tiempo, pues la arcilla comienza a “cansarse” y se hunde. Ella le da la forma que imagina, y la deja a un lado. Al día siguiente, la arcilla estará dura como cuero, y puede darla vuelta para formar la base. Puede tallar alguna decoración en la superficie. Eventualmente, el cuenco será horneado, y entonces la única opción son los colores a aplicar; no se le puede cambiar la forma.
Así es como formamos todas las situaciones en nuestras vidas. Debemos darles una forma tentativa y lanzarlas al centro de nuestras vidas. Debemos estirar y comprimir, probando la naturaleza de las cosas. Mientras vamos formándola situación, debemos estar conscientes de qué forma queremos que tomen las cosas. Mientras más cerca esté algo de completarse, más concluyente y definitivo se vuelve. Nos van quedando menos opciones, hasta que lo que queda es el impacto total de nuestra creación. Belleza o fealdad, utilidad o fracaso, vienen del proceso de dar forma.
La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #194, Inquisitivo
Comentarios
Recuerdas el nombre de ese libro?
Un abrazo,
Karin