364 Tao #26, 27 de Julio: Adoración
Adoración
Imágenes en el altar,
O imaginados en nuestro interior:
Nosotros les rezamos,
Pero ellas responden?
Los sabios nos dicen lo importante que es la adoración. Así que nos arrodillamos ante los altares, damos ofrendas y hacemos sacrificios. En nuestras meditaciones, se nos enseña a ver dioses dentro y a suplicar para recibir poder y conocimiento. Hacemos esto con gran sinceridad, hasta que los maestros nos dicen que no hay dioses. Entonces quedamos confundidos.
La estatua en el atar es mera madera y oro laminado, pero nuestra necesidad de reverencia es real. El dios dentro nuestro puede que no sea más que una visualización, pero nuestra necesidad de concentración es real. Los atributos del cielo son conjeturas utópicas, pero la esencia de esas parábolas son reales. Los dioses, entonces, representan ciertas filosofías y facetas extraordinarias de la mente humana. Cuando nos dedicamos a los dioses, establecemos comunión con estos aspectos más profundos.
El pensar que estamos rindiéndole culto a un simbilismo puede hacernos sentir incómodos. Somos educados para aceptar sólo lo tangible, lo científico, lo material y nos confunde cuando tales reverencias traen consigo una genuina transformación personal. Pero el rendir culto sí afecta nuestros sentimientos y pensamientos. Cuando los sabios dicen que no hay dioses, quieren decir que la clave para entender todas las cosas está dentro de nosotros mismos. El culto externo es meramente un modo de señalar interiormente a la verdadera fuente de salvación.
Imágenes en el altar,
O imaginados en nuestro interior:
Nosotros les rezamos,
Pero ellas responden?
Los sabios nos dicen lo importante que es la adoración. Así que nos arrodillamos ante los altares, damos ofrendas y hacemos sacrificios. En nuestras meditaciones, se nos enseña a ver dioses dentro y a suplicar para recibir poder y conocimiento. Hacemos esto con gran sinceridad, hasta que los maestros nos dicen que no hay dioses. Entonces quedamos confundidos.
La estatua en el atar es mera madera y oro laminado, pero nuestra necesidad de reverencia es real. El dios dentro nuestro puede que no sea más que una visualización, pero nuestra necesidad de concentración es real. Los atributos del cielo son conjeturas utópicas, pero la esencia de esas parábolas son reales. Los dioses, entonces, representan ciertas filosofías y facetas extraordinarias de la mente humana. Cuando nos dedicamos a los dioses, establecemos comunión con estos aspectos más profundos.
El pensar que estamos rindiéndole culto a un simbilismo puede hacernos sentir incómodos. Somos educados para aceptar sólo lo tangible, lo científico, lo material y nos confunde cuando tales reverencias traen consigo una genuina transformación personal. Pero el rendir culto sí afecta nuestros sentimientos y pensamientos. Cuando los sabios dicen que no hay dioses, quieren decir que la clave para entender todas las cosas está dentro de nosotros mismos. El culto externo es meramente un modo de señalar interiormente a la verdadera fuente de salvación.
Comentarios
Me alegra mucho que te sirvan estas meditaciones.
Un abrazo,
Karin