365 Tao #301, 28 de Abril: Unicidad
*Unicidad*
Si derribo las murallas, estaré rodeado
Por el jardín.
Si rompo el dique, el agua me inundará.
No hay que separar la meditación de la vida.
La tarea de seguir el Tao es la de dejar de hacer distinciones entre uno mismo y el mundo exterior. Es sólo por un tema de conveniencia el que etiquetemos las cosas como internas y externas. En efecto, es sólo en una etapa primaria que debemos hablar de un Tao al que seguir. Porque la verdadera iluminación no es que hay un Tao para seguir, sino que nosotros mismos somos Tao.
Esa comprensión llega después del simple quiebre de una pared, demoliendo la noción equivocada de que hay algo inherente en esta vida que nos divide del Tao. Una vez que la pared se ha roto, somos inundados por el Tao. Somos Tao.
¿Continuamos meditando una vez que hemos llegado a entender esto? Lo seguimos haciendo, pero ya no es una actividad aislada y solitaria. Es parte de nuestra vida, tan natural como respirar. Cuando puedes llegar a la comprensión de que no hay diferencia entre tú mismo y el Tao y que no hay diferencia entre la meditación y las actividades “comunes”, estás entonces en el camino de ser uno con el Tao.
Si derribo las murallas, estaré rodeado
Por el jardín.
Si rompo el dique, el agua me inundará.
No hay que separar la meditación de la vida.
La tarea de seguir el Tao es la de dejar de hacer distinciones entre uno mismo y el mundo exterior. Es sólo por un tema de conveniencia el que etiquetemos las cosas como internas y externas. En efecto, es sólo en una etapa primaria que debemos hablar de un Tao al que seguir. Porque la verdadera iluminación no es que hay un Tao para seguir, sino que nosotros mismos somos Tao.
Esa comprensión llega después del simple quiebre de una pared, demoliendo la noción equivocada de que hay algo inherente en esta vida que nos divide del Tao. Una vez que la pared se ha roto, somos inundados por el Tao. Somos Tao.
¿Continuamos meditando una vez que hemos llegado a entender esto? Lo seguimos haciendo, pero ya no es una actividad aislada y solitaria. Es parte de nuestra vida, tan natural como respirar. Cuando puedes llegar a la comprensión de que no hay diferencia entre tú mismo y el Tao y que no hay diferencia entre la meditación y las actividades “comunes”, estás entonces en el camino de ser uno con el Tao.
Comentarios
No niega el yo. No nos dice que abandonemos la idea del yo. Muy a la Ayn Rand, creo firmemente en el individualismo. Soy egocéntrica, lo siento. Y creo que el lo siento viene por una especie de condicionamiento social... porque en el fondo no lo siento tanto...
¿Quiero dejar de ser yo para encontrar el Nirvana, la paz espiritual, la iluminación o como quieran llamarlo? No. Quiero ser yo y encontrarlo. Quiero seguir teniendo consciencia de lo que encuentro y lo que siento.
¿Y saben qué? No creo que se contradiga con el Tao. Los taoistas siempre han buscado la máxima perfección personal posible, el énfasis siempre ha estado en ser lo mejor que puedo ser.
Además, si yo soy Tao y el Tao soy yo, quiere decir que puedo encontrar MI Tao, con MI esfuerzo, y por ello es importante MI participación, MI compromiso, MI disciplina. MI, de Yo.
Derribar mis muros no significa dejar de ser yo para pasar a ser un ente sin identidad; para mi significa dejar que el universo entre en mi y me enriquezca, tomar conciencia que no me agoto en mi misma porque soy parte de algo más grande y trascendente.
Pero estas son puras elucubraciones... si alguna día me ilumino... les cuento si esto que me imagino acaso es verdad.