Prejuicio Ninguna madre piensa que su hijo es feo. Nadie es indiferente a si mismo. Todos estamos familiarizados con el prejuicio. Viene de muchas formas: nacionalismo, machismo, provincialismo, racismo. Muchos de nosotros indudablemente clamamos en contra de estas injusticias. Mientras haya prejuicio, declaramos, nunca seremos capaces de conocernos bastante unos a otros. Y sin embargo, es exactamente un tipo de prejuicio el que también evita que nos conozcamos a nosotros mismos. Si lo pensamos, nosotros mismos es a quien más favorecemos. Nos encargamos de todas nuestras necesidades corporales, nuestras indulgencias sexuales, nuestras curiosidades intelectuales, y nuestras lujuriosas ambiciones. Cuando estamos enfermos o en desventaja, nadie siente más nuestro dolor o gime más fuerte. Cuando estamos satisfechos, nadie se regocija con mayor satisfacción. Cuando estamos al borde de la muerte, nadie se aferra con más vehemencia. Mientras seamos esclavos de nuestros apetitos, no podremos t...
Comentarios