365 Tao #61, 31 de Agosto 2009: Pena
Pena
La lluvia dispersa los pétalos del ciruelo;
El sauce llorón mancha la tierra.
Uno sólo puede refugiarse
Y esperar que aclare.
Cuando viene la pena, su amargura lo empapa todo. Los sabios dicen que la vida es ilusión, ¿pero cambia eso su intensidad? Permitámosnos estar tristes; es un sentimiento que nos hace humanos. Si ganamos iluminación, entendiendo que toda la vida es un sueño, la tristeza y la felicidad se desvanecerán lo suficientemente pronto.
El mayor pesar de la vida es ser testigo. Experimentar nuestro propio sufrimiento no es tan difícil como ver a otros sujetos por el poderoso abrazo del destino. Sobrellevar nuestros propios problemas es más fácil porque siempre nos damos cuenta de que podemos ejercer otras opciones -hasta la opción final. Sin embargo, lo que más duele es cuando no podemos hacer nada por los demás. La mayor pena es ver sufrir a los que amamos sin poder hacer nada.
Cuando enfrentemos una situación triste, es mejor no languidecer en ella. Podemos cambiar las cosas estando con diferentes personas, mudándonos a otro lugar, o, si todo lo demás falla, ajustando nuestras propias actitudes para tomar la iniciativa. La tristeza es transitoria, como todo lo demás. Si queremos desviarla, sólo necesitamos alterar su contexto y dejar que sea sumida de vuelta en el Tao.
La lluvia dispersa los pétalos del ciruelo;
El sauce llorón mancha la tierra.
Uno sólo puede refugiarse
Y esperar que aclare.
Cuando viene la pena, su amargura lo empapa todo. Los sabios dicen que la vida es ilusión, ¿pero cambia eso su intensidad? Permitámosnos estar tristes; es un sentimiento que nos hace humanos. Si ganamos iluminación, entendiendo que toda la vida es un sueño, la tristeza y la felicidad se desvanecerán lo suficientemente pronto.
El mayor pesar de la vida es ser testigo. Experimentar nuestro propio sufrimiento no es tan difícil como ver a otros sujetos por el poderoso abrazo del destino. Sobrellevar nuestros propios problemas es más fácil porque siempre nos damos cuenta de que podemos ejercer otras opciones -hasta la opción final. Sin embargo, lo que más duele es cuando no podemos hacer nada por los demás. La mayor pena es ver sufrir a los que amamos sin poder hacer nada.
Cuando enfrentemos una situación triste, es mejor no languidecer en ella. Podemos cambiar las cosas estando con diferentes personas, mudándonos a otro lugar, o, si todo lo demás falla, ajustando nuestras propias actitudes para tomar la iniciativa. La tristeza es transitoria, como todo lo demás. Si queremos desviarla, sólo necesitamos alterar su contexto y dejar que sea sumida de vuelta en el Tao.
La meditación de hoy para el hemisferio norte es la #243, Diálogo
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