365 Tao #150, 28 de Noviembre: Misericordia
Misericordia
Mantén los preceptos, pero se misericordioso.
Asimila gradualmente, hasta que no haya necesidad de ley.
Adquiere sabiduría más allá de lo bueno y malo.
Hubo un joven sacerdote que retornó a la comunidad en que nació. En lugar del vecindario que conoció de niño, la comunidad era ahora predominantemente homosexual. Él estaba inseguro: Por un lado, él tenía que servir a la gente. Por el otro, su secta prohibía la homosexualidad y la condenaba como un mal grave. Parecería que cualquier cosa que hiciera, él sería un hipócrita. Eventualmente, decidió aceptar a todo aquel que veniese a él, pero seguir manteniendo las doctrinas de su secta. Él vio la misericordia como su deber más importante, y así fue capaz de ayudar a otros sin violar verdaderamente sus preceptos. Cuando hay contradicciones entre las creencias, uno debe resolverlas a favor de lo que uno juzga que sea el principio más importante.
No deberíamos vender baratos nuestros ideales en favor de la conveniencia o el egoísmo. El seguir una tradición espiritual en particular implica una obligación total a sus reglas para adquirir la esencia de esa tradición. Pero no podemos permitirnos ser dogmáticos. La ley humana es imperfecta: Siempre habrá circunstancias sin precedentes. Por lo tanto, debemos ir más allá de las reglas y funcionar en cambio desde la pura sabiduría. Debemos actuar con experiencia, flexibilidad y perspicacia. Asimilemos así la integridad - experimentando tanto sus triunfos como sus derrotas- que hacemos lo correcto intuitivamente.
La tradición está primero. La misericordia es más grande que la tradición. La sabiduría es más grande que la misericordia.
Mantén los preceptos, pero se misericordioso.
Asimila gradualmente, hasta que no haya necesidad de ley.
Adquiere sabiduría más allá de lo bueno y malo.
Hubo un joven sacerdote que retornó a la comunidad en que nació. En lugar del vecindario que conoció de niño, la comunidad era ahora predominantemente homosexual. Él estaba inseguro: Por un lado, él tenía que servir a la gente. Por el otro, su secta prohibía la homosexualidad y la condenaba como un mal grave. Parecería que cualquier cosa que hiciera, él sería un hipócrita. Eventualmente, decidió aceptar a todo aquel que veniese a él, pero seguir manteniendo las doctrinas de su secta. Él vio la misericordia como su deber más importante, y así fue capaz de ayudar a otros sin violar verdaderamente sus preceptos. Cuando hay contradicciones entre las creencias, uno debe resolverlas a favor de lo que uno juzga que sea el principio más importante.
No deberíamos vender baratos nuestros ideales en favor de la conveniencia o el egoísmo. El seguir una tradición espiritual en particular implica una obligación total a sus reglas para adquirir la esencia de esa tradición. Pero no podemos permitirnos ser dogmáticos. La ley humana es imperfecta: Siempre habrá circunstancias sin precedentes. Por lo tanto, debemos ir más allá de las reglas y funcionar en cambio desde la pura sabiduría. Debemos actuar con experiencia, flexibilidad y perspicacia. Asimilemos así la integridad - experimentando tanto sus triunfos como sus derrotas- que hacemos lo correcto intuitivamente.
La tradición está primero. La misericordia es más grande que la tradición. La sabiduría es más grande que la misericordia.
Comentarios
tu admirador espiritual e intelectual. Gracias por ser asì, como sos.
Pero no quiero vestirme con plumas ajenas... así que aclaro que estas meditaciones las escribió Deng Ming-Dao y yo sólo las traduzco.
Yo también soy una gran admiradora de la sabiduría que hay en las páginas de 365 Tao.
Tú blog muy bueno y muy interesante.
Un abrazo grande,
Karin