365 Tao #133, 11 de Noviembre: Cobre
Cobre
El fabricante de barriles planea las duelas en ángulos exactos.
Sus virutas resplandecen a la luz de la tarde.
El une madera fragante,
Acomoda los tirantes como construyendo un arco.
Hasta poner las bandas, no hay barril.
No hay barril hasta que el cobre lo construye. Hasta entonces, hay piezas de madera lisa, virutas, un fondo redondo, y bandas de metal, pero no hay barril. Todas las partes están allí, pero necesitan ser compuestas para tomar forma. Sucede lo mismo con las facetas de nuestra personalidad. Hasta que son mantenidas firmemente unidas como una sola unidad, no hay completitud, y la utilidad no estará próxima.
La práctica espiritual puede ser el orden externo que necesita la personalidad. Mientras que tal orden puede ser inicialmente restrictivo, y tal vez sentirse incluso artificial en su arbitrariedad, es absolutamente necesario. Es un medio para un fin. Tal vez al final no necesitaremos tal estructura, pero tampoco alcanzaremos el fin sin los medios. Antes que dejemos la imagen del barril, hay algo más que notar acerca de él. Un barril encierra sólo una cosa: vacío. Así es con nosotros también. Todas las piezas de nuestra personalidad, sin importar qué tan perfectamente formadas, sólo encierran lo que está dentro nuestro. Toda práctica espiritual, mientras que puede amarrarnos en un todo cohesivo, apunta al vacío del centro. Este vacío no es nihilismo sino la posibilidad abierta para que el Tao entre. Sólo con tal espacio tendremos paz.
El fabricante de barriles planea las duelas en ángulos exactos.
Sus virutas resplandecen a la luz de la tarde.
El une madera fragante,
Acomoda los tirantes como construyendo un arco.
Hasta poner las bandas, no hay barril.
No hay barril hasta que el cobre lo construye. Hasta entonces, hay piezas de madera lisa, virutas, un fondo redondo, y bandas de metal, pero no hay barril. Todas las partes están allí, pero necesitan ser compuestas para tomar forma. Sucede lo mismo con las facetas de nuestra personalidad. Hasta que son mantenidas firmemente unidas como una sola unidad, no hay completitud, y la utilidad no estará próxima.
La práctica espiritual puede ser el orden externo que necesita la personalidad. Mientras que tal orden puede ser inicialmente restrictivo, y tal vez sentirse incluso artificial en su arbitrariedad, es absolutamente necesario. Es un medio para un fin. Tal vez al final no necesitaremos tal estructura, pero tampoco alcanzaremos el fin sin los medios. Antes que dejemos la imagen del barril, hay algo más que notar acerca de él. Un barril encierra sólo una cosa: vacío. Así es con nosotros también. Todas las piezas de nuestra personalidad, sin importar qué tan perfectamente formadas, sólo encierran lo que está dentro nuestro. Toda práctica espiritual, mientras que puede amarrarnos en un todo cohesivo, apunta al vacío del centro. Este vacío no es nihilismo sino la posibilidad abierta para que el Tao entre. Sólo con tal espacio tendremos paz.
Comentarios