365 Tao #123, 1 de Noviembre: Centro
Centro
De un capullo, sólo una promesa.
Luego una suave abrirse:
Rico florecer, fragancia rebosante,
La realización del centro.
La verdadera belleza viene de adentro. Toma a una flor como ejemplo. Al comienzo es sólo un capullo. Todavía no le muestra su encanto al mundo, no atrae abejas o mariposas, y aún no puede volverse fruto. Sólo cuando se abre es revelada la belleza en su centro. Allí está el foco de su exquisitez, la fuente de su aroma, allí está su dulce néctar. De la misma manera, nuestra propia belleza única viene desde adentro.
Nuestra gloria no tiene nada que ver con nuestra apariencia o nuestra ocupación. Nuestras cualidades especiales vienen de una fuente interior. Debemos cuidar de abrir y florecer natural y tranquilamente, manteniendo el centro. Es de allí que viene todo el misterio y el poder, y es bueno dejarlo desplegarse a su propio tiempo.
Tal como una flor pasa por etapas -capullo, abrir, florecer, polinizar, marchitar,dar fruto, caer- cada uno de nosotros pasará a través de las etapas obvias del nacimiento a la muerte. No somos de un sólo carácter a través de nuestras vidas. Cambiamos y crecemos. Nuestras identidades se despliegan y florecen. A menos que logremos el centro y cumplamos nuestras progresiones, no podremos nunca alcanzar verdadera independencia en nuestras vidas.
De un capullo, sólo una promesa.
Luego una suave abrirse:
Rico florecer, fragancia rebosante,
La realización del centro.
La verdadera belleza viene de adentro. Toma a una flor como ejemplo. Al comienzo es sólo un capullo. Todavía no le muestra su encanto al mundo, no atrae abejas o mariposas, y aún no puede volverse fruto. Sólo cuando se abre es revelada la belleza en su centro. Allí está el foco de su exquisitez, la fuente de su aroma, allí está su dulce néctar. De la misma manera, nuestra propia belleza única viene desde adentro.
Nuestra gloria no tiene nada que ver con nuestra apariencia o nuestra ocupación. Nuestras cualidades especiales vienen de una fuente interior. Debemos cuidar de abrir y florecer natural y tranquilamente, manteniendo el centro. Es de allí que viene todo el misterio y el poder, y es bueno dejarlo desplegarse a su propio tiempo.
Tal como una flor pasa por etapas -capullo, abrir, florecer, polinizar, marchitar,dar fruto, caer- cada uno de nosotros pasará a través de las etapas obvias del nacimiento a la muerte. No somos de un sólo carácter a través de nuestras vidas. Cambiamos y crecemos. Nuestras identidades se despliegan y florecen. A menos que logremos el centro y cumplamos nuestras progresiones, no podremos nunca alcanzar verdadera independencia en nuestras vidas.
Comentarios