365 Tao #121, 30 de Octubre: Santuario
Santuario
La luz dorada apenas roza la bahía azul,
El aire está denso de laurel.
El crepúsculo sin viento culmina en noche,
Sonora charca en una protegida arboleda.
Aunque este mundo es turbulento, todavía hay días y lugares donde podemos darnos el lujo de algo de tranquilidad. Cuando esto sucede, está bien descansar de las tribulaciones y del esfuerzo de estar en el mundo y aprovechar lo que nos es ofrecido. Algunas veces será la apacible sensación de un atardecer, cuando el centelleante sol se reconcilia con el horizonte y un sentido de aceptación permanece en el aire. En otros momentos, será la oportunidad de encontrar un lugar secreto -tal vez una arboleda que promete una misteriosa comodidad.
En tales lugares íntimos, frecuentemente podemos encontrar paz. Tal quietud puede ser incluso preciosa, como cuando notamos la profunda voz de un arroyo el cual antes estuvimos siempre demasiado ocupados para escuchar. En efecto, a veces estamos tan desgastados por nuestras actividades diarias que olvidamos notar nuestra necesidad de recargarnos.
La renovación es un profundo tónico. Con el santuario y el descanso, podemos prepararnos para avanzar otra vez.
La luz dorada apenas roza la bahía azul,
El aire está denso de laurel.
El crepúsculo sin viento culmina en noche,
Sonora charca en una protegida arboleda.
Aunque este mundo es turbulento, todavía hay días y lugares donde podemos darnos el lujo de algo de tranquilidad. Cuando esto sucede, está bien descansar de las tribulaciones y del esfuerzo de estar en el mundo y aprovechar lo que nos es ofrecido. Algunas veces será la apacible sensación de un atardecer, cuando el centelleante sol se reconcilia con el horizonte y un sentido de aceptación permanece en el aire. En otros momentos, será la oportunidad de encontrar un lugar secreto -tal vez una arboleda que promete una misteriosa comodidad.
En tales lugares íntimos, frecuentemente podemos encontrar paz. Tal quietud puede ser incluso preciosa, como cuando notamos la profunda voz de un arroyo el cual antes estuvimos siempre demasiado ocupados para escuchar. En efecto, a veces estamos tan desgastados por nuestras actividades diarias que olvidamos notar nuestra necesidad de recargarnos.
La renovación es un profundo tónico. Con el santuario y el descanso, podemos prepararnos para avanzar otra vez.
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