365 Tao #118, 27 de Octubre: Orientación
Orientación
Rinde culto con tu consciencia,
Recibe la gracia con humildad,
Guía con conciencia,
Lidera con modestia.
El altar es una herramienta. Si nos arrodillamos ante él y decimos que hemos hecho mal, en realidad estamos diciéndonos eso a nosotros mismos. Si damos gracias por nuestra buena fortuna, estamos expresando nuestro modesto agradecimiento por la buena suerte. No hay una fuerza exterior escuchándonos. No hay castigo divino por nuestra maldad. El altar es meramente simbólico. Aquellos que siguen el Tao lo usan para centrarse en su propia consciencia.
Cuando nos alejamos del altar, no deberíamos perder esta conciencia. No deberíamos usar el hecho de que rendir culto es simbólico para comportarnos de forma inmoral. Por el contrario, seguimos teniendo que actuar a conciencia y liderar a otros sin manipularlos o aprovecharnos de ellos.
Se requiere madurez para captar que no hay dioses y aún así comportarse como si los hubiese. Se requiere perspicacia para saber que debes ser tu mismo quien te discipline. Sólo los más sabios pueden establecer sus propias "leyes divinas" y encontrar orientación como si realmente fuesen palabras del cielo.
Rinde culto con tu consciencia,
Recibe la gracia con humildad,
Guía con conciencia,
Lidera con modestia.
El altar es una herramienta. Si nos arrodillamos ante él y decimos que hemos hecho mal, en realidad estamos diciéndonos eso a nosotros mismos. Si damos gracias por nuestra buena fortuna, estamos expresando nuestro modesto agradecimiento por la buena suerte. No hay una fuerza exterior escuchándonos. No hay castigo divino por nuestra maldad. El altar es meramente simbólico. Aquellos que siguen el Tao lo usan para centrarse en su propia consciencia.
Cuando nos alejamos del altar, no deberíamos perder esta conciencia. No deberíamos usar el hecho de que rendir culto es simbólico para comportarnos de forma inmoral. Por el contrario, seguimos teniendo que actuar a conciencia y liderar a otros sin manipularlos o aprovecharnos de ellos.
Se requiere madurez para captar que no hay dioses y aún así comportarse como si los hubiese. Se requiere perspicacia para saber que debes ser tu mismo quien te discipline. Sólo los más sabios pueden establecer sus propias "leyes divinas" y encontrar orientación como si realmente fuesen palabras del cielo.
Comentarios
Pero para no vestirme con plumas ajenas, insisto en que las reflexiones no son mías, sino de Deng Ming-Dao y yo sólo las traduzco.
Esta me llega mucho. Hace tiempo que dejé de necesitar certezas respecto a la existencia de Dios o sobre si reencarnamos o no. Igual, debemos vivir siendo lo mejor que podamos ser, como lo plantea esta meditación. Independientemente de qué nos espere al final... lo importante es el camino.