365 Tao #78, 17 de Septiembre: Miedo
Miedo
Confía en los dioses dentro,
Acepta las bendiciones dadas.
La ilusión es la frontera de la realidad:
Atraviesa el miedo para ir más allá.
En tus meditaciones, te encontrarás con dioses. Esos dioses son nada más que los aspectos más sagrados de tu propia mente; no son otros seres. Tus dioses interiores te otorgarán regalos de conocimiento y poder. Acepta lo que venga a tu camino sin dudar y sin miedo. Puedes confiar en tus dioses. Ellos nunca te traicionarán, porque tú no puedes traicionarte a ti mismo.
Tal confianza disuelve el miedo y el arrepentimiento. Encontrarás una resolución a tus conflictos internos. Los dioses te dirigirán hacia adelante hasta la verdadera frontera de la realidad misma. Del otro lado es profundidad vasta, la naturaleza última de la existencia. Pero la frontera puede ser cruzada sólo si has resuelto todo miedo y arrepentimiento.
Todo miedo viene de nuestro sentido del yo. Cuando nos paramos en la frontera de la realidad, tenemos miedo de perder nuestra identidad al zambullirnos. Tenemos miedo de ser destruidos. Pero venimos del Tao en primer lugar. Somos Tao. El volver al Tao no es ser negados, sino volverse uno con el universo entero. Cierto, no seguiremos siendo los mismos que somos ahora, pero seremos uno con el Tao. En ese estado, el miedo no es necesario.
Confía en los dioses dentro,
Acepta las bendiciones dadas.
La ilusión es la frontera de la realidad:
Atraviesa el miedo para ir más allá.
En tus meditaciones, te encontrarás con dioses. Esos dioses son nada más que los aspectos más sagrados de tu propia mente; no son otros seres. Tus dioses interiores te otorgarán regalos de conocimiento y poder. Acepta lo que venga a tu camino sin dudar y sin miedo. Puedes confiar en tus dioses. Ellos nunca te traicionarán, porque tú no puedes traicionarte a ti mismo.
Tal confianza disuelve el miedo y el arrepentimiento. Encontrarás una resolución a tus conflictos internos. Los dioses te dirigirán hacia adelante hasta la verdadera frontera de la realidad misma. Del otro lado es profundidad vasta, la naturaleza última de la existencia. Pero la frontera puede ser cruzada sólo si has resuelto todo miedo y arrepentimiento.
Todo miedo viene de nuestro sentido del yo. Cuando nos paramos en la frontera de la realidad, tenemos miedo de perder nuestra identidad al zambullirnos. Tenemos miedo de ser destruidos. Pero venimos del Tao en primer lugar. Somos Tao. El volver al Tao no es ser negados, sino volverse uno con el universo entero. Cierto, no seguiremos siendo los mismos que somos ahora, pero seremos uno con el Tao. En ese estado, el miedo no es necesario.
Comentarios