365 Tao #324, 21 de Mayo: Mosaico
*Mosaico*
Cornalina, lapislázuli y jade,
El muralista coloca su cuadro
Un centímetro a la vez.
Sola, cada pieza es preciosa;
Unidas forman un todo invaluable.
No lejos de donde crecí, había un muralista cuya especialidad era el mosaico. Aceptaba encargos desde todo el mundo y también colaboraba con varios artistas famosos en sus murales y esculturas. Tenía botes y cubos llenos de toda clase de azulejos fascinantes. Algunos eran de vidrio rojo, azul y amarillo. Otros eran de elaborada cerámica esmaltada. Unos pocos eran piedras como lapislázuli, turquesa, malaquita y obsidiana. Algunos incluso tenían reflejos de oro y plata, y esos serían los primeros en brillar cuando el lavara la lechada.
Dios puede estar en los detalles, pero también es importante conocer el panorama general.
Aquí es donde el muralista es tan buen ejemplo. El sabía cómo tenía que ser el conjunto, y sin embargo tenía la suficiente concentración para montar enormes retablos hechos de pequeños centímetros cuadrados. Esto es conocer ambos, lo pequeño y lo grande. Sigue su ejemplo y nunca serás insignificante; sin embargo no habrás perdido de vista la relación entre lo microcósmico y lo macrocósmico.
Cornalina, lapislázuli y jade,
El muralista coloca su cuadro
Un centímetro a la vez.
Sola, cada pieza es preciosa;
Unidas forman un todo invaluable.
No lejos de donde crecí, había un muralista cuya especialidad era el mosaico. Aceptaba encargos desde todo el mundo y también colaboraba con varios artistas famosos en sus murales y esculturas. Tenía botes y cubos llenos de toda clase de azulejos fascinantes. Algunos eran de vidrio rojo, azul y amarillo. Otros eran de elaborada cerámica esmaltada. Unos pocos eran piedras como lapislázuli, turquesa, malaquita y obsidiana. Algunos incluso tenían reflejos de oro y plata, y esos serían los primeros en brillar cuando el lavara la lechada.
Dios puede estar en los detalles, pero también es importante conocer el panorama general.
Aquí es donde el muralista es tan buen ejemplo. El sabía cómo tenía que ser el conjunto, y sin embargo tenía la suficiente concentración para montar enormes retablos hechos de pequeños centímetros cuadrados. Esto es conocer ambos, lo pequeño y lo grande. Sigue su ejemplo y nunca serás insignificante; sin embargo no habrás perdido de vista la relación entre lo microcósmico y lo macrocósmico.
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