365 Tao #323, 20 de Mayo: Intesidad

*Intensidad*

El Tao es extrañamente incoloro,
Sin embargo intenso.
Agarra como un maremoto.


Los libros antiguos describen al tao como extrañamente incoloro. ¿Qué quieren decir con eso? Donde los dioses aparecen en destellos de luz cegadora, donde el infierno bosteza con llamas y chispas, ¿cómo es que el Tao, supremo sobre todo, es extrañamente incoloro?

La descripción de incoloro es una referencia al hecho de que el Tao está más allá de todas las descripciones. Cuando experimentas el Tao, reconocerás que estás asiéndote de algo que está tan bien. Pero será imposible de conceptualizar o reproducirlo. De hecho, mientras más tratas de sujetar al Tao, más elusivo se vuelve. Es una paradoja que algo incoloro pueda ser tan intenso, apasionante e inolvidable.

¿Has practicado alguna vez algún deporte competitivo, como por ejemplo, fútbol? ¿Has sentido alguna vez ese dulce momento, cuando todo salía bien casi sin esfuerzo? Cuando estabas viviendo ese momento, ¿te dijiste a ti mismo, “No hagas nada que quiebre esto. No digas nada, no lo arruines”? Esa sensación es un poco como se siente estar con el Tao. Si trataras de desglosar lo que te estaba pasando, no podrías. Si trataras de reproducirlo más adelante en otro partido, no podrías. Si trataras de “dominarlo”, tomar crédito por él, explicar qué pasó, no podrías. Luego en privado cuando reflexionaras, te darías cuenta de que la experiencia que sentiste fue lo suficientemente fuerte para motivar a otros, para barrerlo todo ante ti, para mantenerte en intensidad. Lo que sentiste fue el Tao.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Entonces estar en el tao es como enajenarse jugando futbol? La analogia es superficial y desafortunada.
Karin Usach Franck ha dicho que…
La analogía sólo busca ejemplificar una emoción, para que el que la haya sentido, haciendo cualquier cosa, sepa qué se siente al estar con el Tao. Sentir, a nivel de sensaciones, emociones que son totalmente humanas y como diría un amigo médico, totalmente manejada por las hormonas...

En lo particular no conecto con el futbol, pero me imagino que Deng-Ming Dao usó esta analogía -bastante popular, supongo- como pudo haber usado cualquier otra -como el estado al que puedes llegar cuando sientes que estás tocando un difícil concierto al piano, pero que lo haces especialmente inspirado, como nunca; o cuando lees algo que te llega al alma y sientes una súbita comprensión; o cuando estas frente a un lienzo y pintas como si tu mano tuviese vida propia.

Personalmente, sentí eso -o un satori, como lo llaman los japoneses- una vez cuando después de casi 2 años de entrenamiento de Karate comprendí, sentí por primera vez, cómo era el movimiento de cadera y el paso de energía que durante todo ese tiempo había tratado de lograr correctamente aunque fuera en la forma. Forma y fondo se hicieron uno; la energía y la alegría fueron indescriptible.

Busca en lo que a tí te gusta hacer. Has sentido alguna vez que lo hacías con una inspiración arrolladora, con una alegría y una paz inmensas? A eso se refiere Deng Ming-Dao.

Entradas populares de este blog

365 Tao #64, 5 de Marzo: Desatado

365 Tao #134, 12 de Noviembre 2013: Relajación

365 Tao #58, 28 de Agosto 2011: Oportunidad