365 Tao #318, 15 de Mayo: Cantar
*Cantar*
Viene lluvia, y los pájaros-
Siluetas contra el cielo nacarado-
Responden excitados en canción.
Abren sus gargantas al néctar del cielo,
Y hacen rimas con las gotas.
Toda la naturaleza es canto. A veces la canción está en clave menor, con tonos púrpuras que agitan el alma, desbordando el corazón con emociones reprimidas. A veces es alegre, lleno de ricas melodías y grandes acordes que producen eléctricos estremecimientos. A veces desciende a modos extraños, cantos guturales y oscuras disonancias.
Está en cada uno de nosotros el cantar según sintamos que nos mueve el canto general de la vida. ¿Armonizamos con él? ¿Cantamos un contrapunto? ¿Emitimos sonidos discordantes a propósito?
Tal vez un estudioso que se encuentra con el Tao por primera vez se esfuerce por armonizar con él, pero eso no lo es todo lo para tener una relación con el Tao. El Tao nos da el fondo, las circunstancias amplias. Depende de nosotros el coincidir con él, ir en contra, o revolotear en ángulos oblicuos. No veas al Tao como una gran corriente inexorable en la cual flotamos como troncos muertos. A qué podría conducirnos sino a un atolladero?
No, seamos como los pájaros. Quienes cantan cuando el Tao les manda lluvia. Quienes saben qué hacer cuando llega el invierno. Quienes bordan en el cielo sus propias trayectorias únicas. Quienes cantarán un contrapunto cuando lo necesiten. Quienes cantarán poesía que es discordante cuando deben hacerlo y que rimarán cuando es apropiado.
Viene lluvia, y los pájaros-
Siluetas contra el cielo nacarado-
Responden excitados en canción.
Abren sus gargantas al néctar del cielo,
Y hacen rimas con las gotas.
Toda la naturaleza es canto. A veces la canción está en clave menor, con tonos púrpuras que agitan el alma, desbordando el corazón con emociones reprimidas. A veces es alegre, lleno de ricas melodías y grandes acordes que producen eléctricos estremecimientos. A veces desciende a modos extraños, cantos guturales y oscuras disonancias.
Está en cada uno de nosotros el cantar según sintamos que nos mueve el canto general de la vida. ¿Armonizamos con él? ¿Cantamos un contrapunto? ¿Emitimos sonidos discordantes a propósito?
Tal vez un estudioso que se encuentra con el Tao por primera vez se esfuerce por armonizar con él, pero eso no lo es todo lo para tener una relación con el Tao. El Tao nos da el fondo, las circunstancias amplias. Depende de nosotros el coincidir con él, ir en contra, o revolotear en ángulos oblicuos. No veas al Tao como una gran corriente inexorable en la cual flotamos como troncos muertos. A qué podría conducirnos sino a un atolladero?
No, seamos como los pájaros. Quienes cantan cuando el Tao les manda lluvia. Quienes saben qué hacer cuando llega el invierno. Quienes bordan en el cielo sus propias trayectorias únicas. Quienes cantarán un contrapunto cuando lo necesiten. Quienes cantarán poesía que es discordante cuando deben hacerlo y que rimarán cuando es apropiado.
Comentarios