365 Tao #296, 23 de Abril: Crecimiento

*Crecimiento*

La bisagra de una puerta que se mueve nunca se corroe.
El agua que fluye nunca se estanca.


Incluso en el otoño de tu vida, no puedes abandonar el crecimiento. Si lo haces, estarás invitando al deterioro.

Todos los diferentes aspectos de la persona –cuerpo, mente y espíritu- tienen una curiosa característica: Si dejan de ser ejercitados, dejan de crecer. Una vez que paran de crecer, comienzan a atrofiarse. Es por eso que, sin importar cuánto hayas logrado e independientemente de qué edad tengas, tienes que seguir ejercitando todas las partes de ti mismo.

Sólo crecemos cuando somos desafiados. Los músculos no se fortalecen sin resistencia. Las facultades mentales no se agudizan sin pensamiento crítico. El espíritu no se eleva sin algo que lo emocione. El probar cosas nuevas constantemente puede parecer un gran esfuerzo, pero a menos que lo hagas, te caerás muy rápidamente de tu cumbre. La constancia del ejercicio físico, variando las rutinas de tanto en tanto, y la constancia de los desafíos mentales y espirituales son esenciales para evitar las debilidades de la vejez.

No podemos revertir completamente el envejecimiento, pero podemos retrasarlo. Mientras permanezcamos vitales, no sufriremos tanto. Aunque envejecer es natural, a veces seguir el Tao supone más que seguir la ruta de la menor resistencia. Por qué deslizarse hacia la vejez, enfermedad y senilidad? El desafiarse a uno mismo es también un camino válido, aunque difícil. A veces el Tao privilegia lo difícil por sobre lo fácil.

Comentarios

Karin Usach Franck ha dicho que…
Hay gente mayor que tiene más vitalidad que algunos jóvenes. Me encanta verlos, estar con ellos, aprender. En mi dojo de Karate hay notables ejemplos de esto. No sólo mi Sensei es joven en cuerpo y espíritu, sino que hay otros varios que sirven de inspiración y ejemplo. Mi madre que se casará nuevamente el mes que viene, parece una quinceañera enamorada.
Cuando tenía 10 años conocí a una señora que a sus más de cuarenta (edad muy respetable para mi en esos entonces... jóven, ahora que yo los tengo...)practicaba Yoga y tenía más flexibilidad que yo que era una niña. Me prometi que sería como ella. Me prometí que siempre estaría todo lo bien que estuviese a mi alcance... espero tener la disciplina necesaria.

Me apenan los viejos de espíritu; aquellos que dan la vida por medio acabada. Entiendo que a algunos la vida los ha golpeado duro, con problemas, desilusiones y enfermedades. Entiendo que quieran descansar. Puede que sea ingenua al pensar que el optimismo y la esperanza son el antídoto necesario para conservar las ganas... porque para seguir creciendo, al menos hay que tener ganas.

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