365 Tao #293, 20 de Abril: Intervalo
*Intervalo*
Siete gansos perforan una línea recta sobre la frígida bahía,
Los intervalos entre ellos son constantemente iguales,
Alas puntiagudas cortan como unidas a un eje:
Hoy es el momento ideal entre ayer y mañana.
Cada mañana implica un nuevo comienzo de las cosas. Si ayer fue duro y agotador, hoy se nos da la oportunidad de hacer algo diferente. Si ayer estuvo lleno de triunfo y satisfacción, hoy tenemos otra chance para llegar más lejos. Con demasiada frecuencia, nos despertamos, pensamos en nuestro programa, y asumimos que debemos actuar acorde al mismo aburrido guión. No es necesario. Si encontramos lo que es único en cada día, obtendremos frescura y la mayor satisfacción posible.
Si bien hemos hablado sobre nuestra relación con el Tao en términos de posicionamiento y tiempo oportuno, el discernir claramente los intervalos es igualmente importante. Los gansos mantienen una distancia perfecta entre ellos para establecer un equilibrio dinámico; así también debemos ajustarnos a los intervalos de los eventos del día. Si, como los gansos, actuamos al unísono con aquellos momentos, entre nosotros, y con la temporada, entonces estaremos en total conformidad con el Tao.
El hoy está circunspecto entre el hoy y el mañana. Lo que puedas haber comenzado ayer puede ser continuado o interrumpido hoy. Lo que quieres para mañana puede ser sembrado o destruido hoy. Cada mañana comienza un nuevo día. Esa observación es tan simple como parecer trillada. Si pudiésemos observar lo simple, no habría necesidad de estudiar el Tao.
Siete gansos perforan una línea recta sobre la frígida bahía,
Los intervalos entre ellos son constantemente iguales,
Alas puntiagudas cortan como unidas a un eje:
Hoy es el momento ideal entre ayer y mañana.
Cada mañana implica un nuevo comienzo de las cosas. Si ayer fue duro y agotador, hoy se nos da la oportunidad de hacer algo diferente. Si ayer estuvo lleno de triunfo y satisfacción, hoy tenemos otra chance para llegar más lejos. Con demasiada frecuencia, nos despertamos, pensamos en nuestro programa, y asumimos que debemos actuar acorde al mismo aburrido guión. No es necesario. Si encontramos lo que es único en cada día, obtendremos frescura y la mayor satisfacción posible.
Si bien hemos hablado sobre nuestra relación con el Tao en términos de posicionamiento y tiempo oportuno, el discernir claramente los intervalos es igualmente importante. Los gansos mantienen una distancia perfecta entre ellos para establecer un equilibrio dinámico; así también debemos ajustarnos a los intervalos de los eventos del día. Si, como los gansos, actuamos al unísono con aquellos momentos, entre nosotros, y con la temporada, entonces estaremos en total conformidad con el Tao.
El hoy está circunspecto entre el hoy y el mañana. Lo que puedas haber comenzado ayer puede ser continuado o interrumpido hoy. Lo que quieres para mañana puede ser sembrado o destruido hoy. Cada mañana comienza un nuevo día. Esa observación es tan simple como parecer trillada. Si pudiésemos observar lo simple, no habría necesidad de estudiar el Tao.
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