365 Tao #292, 19 de Abril: Equilibrio
*Equilibrio*
El verano marchitó la hierba dejándola como lino amarillo,
Quemó las hojas hasta ponerlas como papel quebradizo,
Secó los lagos hasta hacerlos arcilla agrietada.
El frío del otoño trajo poco alivio-
Sólo escarchó la devastación.
Pero con las suaves lluvias tempranas,
Se suavizaron las fisuras de la tierra
Y las plantas disecadas comenzaron a disolverse.
Lentamente, el equilibrio llega otra vez.
Muchas culturas describen a los ancianos como quienes han visto muchos inviernos. Aquellos mayores han visto muchos ciclos ir y venir, y su sabiduría viene de observar largamente los crecimientos y descensos de la vida.
Si tenemos una visión amplia, nos damos cuenta de que el equilibrio llega en el curso de la progresión de la naturaleza. La naturaleza no alcanza el equilibrio manteniéndose en un solo nivel. En cambio, los elementos y las estaciones alternan en sucesión unos con otros. El equilibrio, según es definido por el Tao, no es estático sino un proceso dinámico de muchas alternancias sobrepuestas; incluso si algunas fases parecen salvajemente excesivas, están balanceadas por otras.
Todo tiene su lugar. Todo tiene su temporada. Con el turnarse de los eventos, el equilibrio está en saber qué es lo que hay, qué es lo que viene, y cómo estar en perfecta armonía con ello. Entonces uno alcanza un estado de lo sublime que no puede ser desafiado.
El verano marchitó la hierba dejándola como lino amarillo,
Quemó las hojas hasta ponerlas como papel quebradizo,
Secó los lagos hasta hacerlos arcilla agrietada.
El frío del otoño trajo poco alivio-
Sólo escarchó la devastación.
Pero con las suaves lluvias tempranas,
Se suavizaron las fisuras de la tierra
Y las plantas disecadas comenzaron a disolverse.
Lentamente, el equilibrio llega otra vez.
Muchas culturas describen a los ancianos como quienes han visto muchos inviernos. Aquellos mayores han visto muchos ciclos ir y venir, y su sabiduría viene de observar largamente los crecimientos y descensos de la vida.
Si tenemos una visión amplia, nos damos cuenta de que el equilibrio llega en el curso de la progresión de la naturaleza. La naturaleza no alcanza el equilibrio manteniéndose en un solo nivel. En cambio, los elementos y las estaciones alternan en sucesión unos con otros. El equilibrio, según es definido por el Tao, no es estático sino un proceso dinámico de muchas alternancias sobrepuestas; incluso si algunas fases parecen salvajemente excesivas, están balanceadas por otras.
Todo tiene su lugar. Todo tiene su temporada. Con el turnarse de los eventos, el equilibrio está en saber qué es lo que hay, qué es lo que viene, y cómo estar en perfecta armonía con ello. Entonces uno alcanza un estado de lo sublime que no puede ser desafiado.
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