365 Tao #285, 12 de Abril: Resplandor
*Resplandor*
La luna brilla al mediodía.
El maestro bendice a la gente.
La humildad es buena, pero a veces es inapropiada. El cultivarse en privado es bueno, pero a veces también es inapropiado. Por qué? Porque si uno nunca acude a ayudar a otros y muestra que es posible ser espiritual en los tiempos moderno, la gente perderá la fe. Cuando la gente va a escuchar a un maestro espiritual, no van a escuchar que se desprecia. Van a ver perfección.
En el pasado los maestros bajaban de las montañas para dejar que la gente los viera. Al andar entre la gente reafirmaban la validez de la espiritualidad. Caminando entre las masas, inspiraban a otros a emprender el crecimiento personal. Al ayudar a aquellos con quienes se encontraban, afectaban directamente la vida de otros. El crecimiento personal y la concentración en lo divino está bien, pero hay veces en que debemos recordar a nuestro prójimo.
Cuando uno proyecta brillo, es como la luna de medio día –un evento tan radiante que lo que normalmente está oculto eclipsa incluso a la luz más brillante. Así es como es cuando los maestros caminan entre la gente. Con su presencia iluminan y alegran a todo aquel que encuentran en su camino.
La luna brilla al mediodía.
El maestro bendice a la gente.
La humildad es buena, pero a veces es inapropiada. El cultivarse en privado es bueno, pero a veces también es inapropiado. Por qué? Porque si uno nunca acude a ayudar a otros y muestra que es posible ser espiritual en los tiempos moderno, la gente perderá la fe. Cuando la gente va a escuchar a un maestro espiritual, no van a escuchar que se desprecia. Van a ver perfección.
En el pasado los maestros bajaban de las montañas para dejar que la gente los viera. Al andar entre la gente reafirmaban la validez de la espiritualidad. Caminando entre las masas, inspiraban a otros a emprender el crecimiento personal. Al ayudar a aquellos con quienes se encontraban, afectaban directamente la vida de otros. El crecimiento personal y la concentración en lo divino está bien, pero hay veces en que debemos recordar a nuestro prójimo.
Cuando uno proyecta brillo, es como la luna de medio día –un evento tan radiante que lo que normalmente está oculto eclipsa incluso a la luz más brillante. Así es como es cuando los maestros caminan entre la gente. Con su presencia iluminan y alegran a todo aquel que encuentran en su camino.
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